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África es un enriquecedor sitio en el planeta, un lugar que no solo guarda en si los más maravillosos paisajes, sino que toda su cultura esta plagada de pequeños detalles que la hacen única.

Un ejemplo de eso es la historia del último árbol de Ténéré, ubicado en Níger, testigo de la época en la que aquel lugar estaba repleto de flora, cuando las lluvias no eran nulas y la vida podía abrirse paso.

Se trataba de una acacia que se erguía tímido pero solemne en el medio del desierto, manifestándose como el único árbol en 400 kilómetros a la redonda, con valerosas raíces que habían conseguido atravesar 40 metros de arena para mantenerse en pie.

Este árbol dejaba boquiabiertos a todos lo que podían divisarlo en medio de la nada, por eso en 1939 cuando un funcionario del Servicio Central de los Asuntos del Sahara, Michel Lesourd, exploro la zona, relato lo siguiente:

“Uno debe ver el árbol para creer que existe. ¿Cuál es el secreto? ¿Cómo puede seguir viviendo a pesar de las multitudes de camellos que lo pisotean? ¿Cómo en cada azalai -nombre de la caravana semianual de sal de los tuaregs- un camello no se come sus hojas y espinas? ¿Por qué los numerosos tuaregs que pasan por aquí guiando las caravanas de sal no usan sus ramas para encender fuegos y preparar el área? La única respuesta es que el árbol es tabú y así está considerado por los hombres del desierto. Hay una especie de superstición, una orden tribal que siempre es respetada. Cada año los azalai se reúnen alrededor del árbol antes de encarar el cruce del desierto de Ténéré. El árbol de acacia se convirtió en un faro viviente; es el primer signo visible para los azalai que parten de Agadez hacia Bilma, o regresan“.

El árbol se mantuvo en pie sin renegar de las circunstancias naturales durante muchísimo tiempo, pero el fin lo encontró en manos del hombre, cuando un camionero lo llevo por delante en estado de ebriedad. En su lugar ahora descansa una placa de metal que recuerda su presencia, y sus restos se encuentran en el Museo de Níger, para quien quiera visitarlo.

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